Cómo cultivar en un invernadero casero
Disfrutar de tu propio cultivo en casa, con tus plantas perfectamente protegidas del frío, de las plagas o del viento, es mucho más sencillo de lo que aparenta. Solo necesitas descubrir cómo cultivar en un invernadero casero, tener un espacio adecuado y hacerte una buena planificación. ¡Y desde Keter te lo podemos poner todavía más fácil!
Con esta guía te damos un paso a paso perfecto para que puedas presumir cuanto antes de un invernadero propio en un jardín, un patio o una terraza.
Ventajas de cultivar en un invernadero casero
Como ya habrás leído, cultivar en tu invernadero tiene muchas ventajas. Entre las más destacadas es que puedes alargar la temporada de siempre y, en muchas zonas de España, incluso cosechar en invierno.
Evidentemente, que tus plantas favoritas estén en un invernadero casero también las protege de las lluvias intensas, heladas, granizo o del viento más fuerte. Sin olvidarnos que también es realmente eficaz contra las plagas y animales como caracoles, pájaros o roedores.
Dónde colocar tu invernadero en casa
Antes de elegir las plantas, hay que dedicar algo de tiempo a pensar en la ubicación del invernadero de un jardín: es la auténtica clave de todo. Nosotros te recomendamos que localices un punto con las siguientes características:
- Debe tener luz natural abundante, así que es mejor la orientación sur o sureste. Nuestro invernadero Darwin, por ejemplo, cuenta con cinco ventanas practicables y dos fijas, así que no tendrás problemas para que entre la luz.
- Busca una zona protegida del viento.
- El suelo tiene que drenar correctamente. De lo contrario, acumulará humedad en la base.
- Si es posible, colócalo cerca de una toma de agua.
En el caso de que estés pensando colocar el invernadero en la terraza, valora el peso del conjunto, las medidas, (nuestro invernadero Darwin mide 190 × 244 × 221 cm, para que lo tengas en cuenta) la incidencia del sol directo y que no sea una ubicación con corrientes extremas. Ten en cuenta que muchos modelos domésticos a la venta están pensados, precisamente, para cumplir con estos criterios en espacios reducidos.

Qué se puede cultivar
Otra de las grandes ventajas de un invernadero casero es su versatilidad. ¡Puedes cultivar prácticamente de todo! Solo necesitas tener en cuenta la época del año, las necesidades de cada planta y el clima de la zona donde vives.
Hortalizas que mejor funcionan en invernadero
Tomates, pimientos y berenjenas agradecen el calor y crecen muy bien en ambientes controlados. También pepinos, calabacines o melones aprovechan el abrigo del invernadero para desarrollarse a tu gusto. ¿Prefieres hortalizas de hoja? Pues no hay problema: lechugas, espinacas, rúcula o acelgas cuadran a la perfección. Incluso las coles, el brócoli o la coliflor se benefician de estar más protegidas de plagas potenciales.
Plantas aromáticas y culinarias
Puedes dedicar una mesa o bandeja solo al cultivo de aromáticas y tener un magnífico surtido fresco todo el año. Albahaca, perejil, cilantro, cebollino, tomillo o romero crecen sin problemas si no conviven con el frío.
Plantas sensibles al frío o a la humedad
Como ya habrás deducido, la protección frente al frío y la humedad es una de las razones de ser de los invernaderos caseros. En ellos crecen mucho mejor, entre otras, las plantas ornamentales o las tropicales.

Diseña el interior del invernadero
Si quieres cultivar bien, hay que organizar bien. Nuestro consejo al respecto es que diseñes el interior del invernadero por zonas para facilitar el día a día. Dejar pasillos cómodos, agrupar por tipos de plantas, necesidades de luz o requerimientos de riego también son grandes ideas.
Para echarte una mano con esta tarea, en Keter encontrarás productos que encajan perfectamente tanto dentro del invernadero Darwin como en otro que estés montando:
- El huerto urbano Easy Grow es ideal para los que quieren cultivar sin agacharse y tener el riego siempre bajo control.
- Las estanterías de resina, por su parte, son las mejores si has planificado trabajar en vertical y mantener a la vista herramientas, semillas o pequeños contenedores. Nuestro modelo Fused, por ejemplo, soporta hasta 720 kg.
- Por su resistencia a la humedad, facilidad de limpieza y espacio de almacenaje, creemos que también querrás incorporar un armario de resina.
Por cierto: recuerda que si en el futuro decides cultivar arándanos, setas, tomates o perejil, contar con un espacio bien distribuido te ayudará a cuidar mejor cada tipo de planta.
Riego, ventilación y control del clima
Tener el mejor mobiliario está muy bien. Y saber qué cultivar está mucho mejor. Pero todo ello no tiene sentido si no manejas el perfecto equilibrio entre agua, aire y temperatura, que es clave en cualquier invernadero.
Cómo regar correctamente dentro del invernadero
Evita el exceso de humedad y recuerda que el ambiente cerrado favorece los hongos si el sustrato está siempre mojado. Evítalo usando sistemas por goteo, microaspersores o incluso regando a mano, pero siempre mojando el suelo, no las hojas.
Un buen riego para un invernadero casero siempre será ese que mantiene el sustrato húmedo sin encharcar. Si prefieres eliminar esta preocupación de la ecuación, opta por cultivar con macetas dentro del modelo que te ofrecemos en Keter y te olvidas del suelo.
Importancia de la ventilación diaria
Ventilar todos los días reduce la humedad relativa, renueva el aire y previene enfermedades. Basta con abrir las puertas o las ventanas en las horas centrales del día.
Cómo mantener una temperatura estable
Tu invernadero ya actúa como barrera térmica, pero en invierno puedes reforzarlo con plástico doble o mantas térmicas. En cambio, en verano tendrás que abrir puertas y ventanas para disipar el calor acumulado. Los sensores de humedad o de temperatura son buenos aliados para tener todo esto controlado.
Mantenimiento básico del invernadero
Ya que inviertes tiempo y dinero en su instalación, damos por hecho que lo quieres disfrutar mucho tiempo. Hazlo con estos consejos de mantenimiento:
- Limpia periódicamente los plásticos o cristales para que entre bien la luz.
- Revisa los anclajes y las estructuras después de las épocas de mal tiempo.
- Desinfecta ligeramente entre temporadas las macetas y bandejas de cultivo, y rota los cultivos para evitar plagas y enfermedades.
- Controla posibles fugas de agua y mantén en buen estado los sistemas de ventilación.
Errores habituales al cultivar
Cualquier guía sobre cómo cultivar en un invernadero casero te dirá (y nosotros también) que regar en exceso y ventilar poco favorece la aparición de hongos.
También es un error bastante frecuente llenar el invernadero sin dejar espacio o cultivar especies fuera de temporada.
Consejos para empezar poco a poco
El mejor consejo que te podemos dar en Keter es este: empieza con calma y elige especies fáciles como lechugas, espinacas, fresas o tres aromáticas (albahaca, cebollino y perejil). Luego ya irás ampliando poco a poco.
Empieza con lo esencial: una buena estructura, un riego sencillo y una ventilación correcta. Cultivar es aprender, así que observa cómo evoluciona el clima interior, qué plantas prosperan mejor y cómo responde el sustrato.
Con todos esos datos y alguna herramienta de automatización, serás cada vez más experto en la materia.

Compra tu invernadero para casa
Ahora que ya sabes cómo cultivar en un invernadero casero, llega el momento de la práctica. No necesitas un gran jardín ni una gran inversión: basta con elegir un modelo adecuado al espacio que tengas disponible, organizar bien el interior y empezar por especies manejables.
¿Te encaja el invernadero de jardín Darwin? ¡Ojalá que sí! Es tan resistente como las casetas de jardín o los muebles de jardín de los que también hemos hablado y lo enviamos gratis a España. Si no te encaja, tranquilo, te damos 30 días para la devolución.
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